El creador de esta idea es un patriota cubano, hijo de un joven luchador cubano fusilado por la dictadura castrista como muchos otros por más de 60 años de terror y abusos. Un hombre que al igual que muchos y por razones obvias a decidido mantenerse oculto para proteger a esos que ama.
El 20 de noviembre, mientras observaba los últimos vídeos de los abusos cometidos por la dictadura, y lleno de la misma impotencia y frustración que hoy envuelve a todo cubano digno y amante de la libertad fue transportado a su infancia después de escuchar los gritos de dolor de una pequeña niña de solo cinco años, la cual clamaba con dolor por su padre. Sus ojos se llenaron de lágrimas y a su alma llego una tristeza enorme al recordar como habían venido a su humilde casa en Cuba a detener a su padre, recordó como se durmió llorando esa noche y despertó en la mañana todavía llorando, como si el tiempo se hubiese detenido. Luego vio al valiente joven, Reniel Rodríguez González, quien fue detenido por la dictadura cubana, violando todo los derechos que existen en el mundo moderno para proteger a los niños y recordó su propia juventud llena de humillaciones y desprecios por hipócritas que se llaman “revolucionarios” y “amantes de la igualdad”. Fue en ese momento cuando en su mente surgió la idea de una nueva bandera, una bandera que nos una a la lucha. Al igual que el cubano y padre de nuestra patria, Carlos Manuel de Cépedes diseño una bandera en octubre de 1868, liberó a sus esclavos e hizo la declaración de independencia cubana, Cuba hoy necesita una bandera nueva, pura y que represente a todos. Nuestra bandera es hermosa y llena de historia, desgraciadamente por más de 60 años su historia incluye asesinatos, fusilamientos, represión y guerras. Ya pocos ven nuestra bandera, ideada por el militar venezolano Narciso López, (junto a exiliados cubanos en la ciudad de Nueva York), como símbolo de unión.